“Todo se acaba pensé. Todo menos París, me digo ahora. Todo se acaba menos París, que no se acaba nunca, me acompaña siempre, me persigue, significa mi juventud. Vaya a donde vaya, viaja conmigo, es una fiesta que me sigue. Ya puede acabarse este verano, que se acabará. Ya puede hundirse el mundo, que se hundirá. Pero mi juventud, pero París no ha de acabarse nunca. Qué horror”. Enrique Vila-Matas

París está más presente de lo que creo… A pesar de no dedicarle gran parte de mis pensamientos, está ahí, continúa…

Hay una especie de fuerza invisible, un hilo, que me sigue atando a esa ciudad, pero temo reducir la distancia, por si ese París que conocí ha cambiado. Prefiero que perdure pura la imagen, los recuerdos, que arriesgarme a perder ese París que solo es mío…

Una sensación extraña pensar en esa capital francesa que tanto ansiaba conocer y que hay días en los que sigo creyendo que todo fue un sueño…

Me causa dolor pensar en París, por todo aquello que allí se quedó y por no creer que lo que me he traído sea real…

París… No se ha acabado, pero, ¿volverá?

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