Etiquetas

, , , ,

A lo largo de las últimas semanas han sido muchos los medios que se han hecho eco de la “gran” polémica provocada por los ahora ya tan famosos vasos rojos de Starbucks. Se trata del modelo navideño de la marca estadounidense, de tapa blanca y fondo rojo, con el conocido logo verde oscuro y blanco. El problema: los vasos no representan la verdadera esencia de la Navidad y son vistos como una ofensa por algunos -desde mi punto de vista, demasiados- cristianos.

Las protestas han sido multitudinarias en las redes sociales, pero no se ha llegado a un consenso. ¿Renos?, ¿copos de nieve?, ¿un portal de Belén en miniatura? Porque si el verdadero motivo es que los vasos no reflejan las sagradas escrituras de la Biblia que narran el nacimiento de Jesús, dudo que unos copos de nieve vayan a marcar la diferencia. Me consta que Belén como Nazaret están en Palestina y en Oriente Medio los paisajes nevados no son la estampa típica del 24 de diciembre… Por no hablar de los renos, que son típicos de las regiones más al norte del hemisferio norte (en el pesebre había una mula y un buey, no animales de climas fríos con cornamenta).

Los vasos son rojos porque rojo también es el traje del señor de barbas blancas que se hace llamar Santa Claus -cortesía de la marca CocaCola- y come leche con galletas de chocolate. Espero que no sea fan de Starbucks y que elija para su trineo una pista de aterrizaje que vele por los derechos humanos. Y digo esto porque roja también es la sangre que se derrama a diario en los Territorios Ocupados y en la Franja de Gaza, en la Palestina que vio nacer a Jesús entre ángeles y pastores. La misma sangre que mancha las manos de Howard Schultz, presidente de Starbucks y sionista activo.

Este señor es de los que defienden el derecho histórico de los judíos a la Tierra Prometida. Básicamente, que como en el Antiguo Testamento Abraham dejó en herencia a los suyos el territorio actualmente ocupado por Israel y que debería llamarse Palestina, tras la Segunda Guerra Mundial un grupo de judíos se apropió de esa tierra. Los dogmas religiosos, ya se sabe, no se pueden discutir, son intocables (aunque también se ven salpicados por las gotas de sangre, vaya por Dios).

Schultz fue condecorado por el Fondo Jerusalén de Aish HaTorá  con un premio por sus servicios incondicionales al estado sionista al jugar un papel clave en la promoción de esa hermosa amistad que se traen Estados Unidos e Israel (parecen dos hermanos que separaron al nacer y ahora buscan recuperar todo ese tiempo perdido jugando con soldaditos de plomo que lanzan bombas desde el aire). El ministerio de Exteriores de Israel también ha elogiado al dueño de Starbucks por su labor propagandística y ese gran amor que siente por la patria de la estrella de David que presume de ser la única democracia de Oriente (anda que no tienen sentido del humor los sionistas y compañía).

Israel, según Howard Schultz es víctima de la presencia palestina, una comunidad formada por terroristas (qué maravilla, un defensor de la sinonimia palestino-terrorista. Para mostrar su apoyo al pueblo israelí, decidió invertir en el país de la Tierra Prometida con una empresa conjunta con Delek Group, creando puntos de venta Starbucks en Israel (Shalom Coffee Co). Le salió el tiro por la culata… Starbucks sufrió pérdidas considerables y en abril de 2003 los seis cafés de Starbucks en Israel echaron el cierre. Pero esto no ha sido un impedimento para que Schultz siga invirtiendo en Israel y sea cómplice incondicional del gobierno de Netanyahu.

La verdad es que me lo pensaría dos veces antes de cruzar las puertas de una cafetería de la cadena Starbucks, ya sea la de la Gran Vía de Madrid o la de la calle menos transitada de Londres. A mí que los vasos sean rojos de octubre a enero por cosa de la Navidad me trae un poco sin cuidado, como si les acaban poniendo copos de nieve o el portal de Belén con la estrella en el firmamento. Esos vasos siempre han sido rojos, rojos por la sangre que se derrama en Palestina gracias a las armas financiadas por hombres como Schultz.

Los vasos rojos de Starbucks son vasos manchados por la sangre de palestinos inocentes.

 

starbucks

 

Anuncios