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Mi primer y único día de guardería un niño rumano dijo: “¡mira, viene un gitano!”. Ya no fui más, pero cuando comencé a ir a la escuela supe que debía hacer algo con mi vida. El destino espiritual de un niño gitano es frágil, porque cuesta hacer frente a un racismo que te deforma la personalidad. A mí me han salvado los libros. A los 14 años leí a Dostoievski y a Panait Istrati, y me marcaron para siempre. Me pasé la adolescencia leyendo. Era, tal vez, la manera de evadirme de la realidad, mi forma de encontrar el equilibrio en el mundo. Basile Iunescu


Muchas personas recordaréis la campaña #Yonosoytrapacero que se lanzó a raíz de la polémica en torno a la palabra “trapacero” incluida en el Diccionario de la Real Academia Española como sinónimo de “gitano”. Una 5ª acepción que no ofrecía ningún tipo de marca de uso que indicase la connotación negativa del sinónimo en cuestión. La RAE, autoridad indiscutible y canon de la lengua española, diez años antes se había comprometido a revisar la definición de la palabra “gitano”; pero para sorpresa de aquellos que entonces habían hecho ruido, en la edición 23 del diccionario las connotaciones negativas seguían estando materializadas en el diccionario de diccionarios.

trapacero

La Fundación Secretariado Gitano (FSG) tomó cartas en el asunto y solicitó la eliminación o modificación -con marcas de uso desde el punto de vista pragmático- de la acepción poco apropiada. Su espítiru de lucha tuvo sus frutos, pues el pasado 13 de octubre la RAE actualizó la versión en línea del diccionario con modificaciones en la definición de “gitano”. No eliminaron esa 5ª acepción pero sí añadieron una explicación para indicar al usuario que “trapacero” es de uso ofensivo. Cambios que  poco a poco se van haciendo realidad y de los que podemos hacer lecturas positivas, aunque no es suficiente, son los cimientos de esa gran torre que todavía no se ha podido construir.

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No obstante, el DRAE no es el único diccinario que participa en ese neoracismo basado en las palabras y que se podría denominar como racismo líquido por ser sutil e ir calando indirectamente en la sociedad. Una especie de veneno que se va inoculando y queda en forma de odios y estigmas sociales difíciles de borrar. Los estereotipos y prejuicios que echan raíz a través de palabras intoxicadas nos impiden distinguir a la persona de una identidad común estereotipada y estigmatizada.

A continuación una recopilación de definiciones extraídas de diferentes ediciones del Diccionario de la Real Academia Española:

DRAE 1734. Pág. 52,1 Gitano, -na: Sujeto masculino y femenino. Cierta clase de gentes, que afectando ser de Egipto, en ninguna parte tienen domicilio, y andan siempre vagueando. Engañan a los incautos, diciéndoles la buena ventura por las rayas de las manos y la fisonomía del rostro, haciéndoles creer mil patrañas y embustes. Su trato es vender y trocar borricos y otras bestias, y a vueltas de todo esto hurtar con grande arte y sutileza. Latino. Cingarus. Los gitanos y gitanas parece que solamente nacieron al mundo para ser ladrones.

Gitano. Por analogía se llama el sujeto advertido, difícil de engañar, y que sabe dirigir y ejecutar con destreza y astucia sus negocios.

Gitano. Se llama también el que tiene atractivo en lo que dice y habla, aunque no sea para engañar: y así se dice es muy gitana, por ser muy halagüeña y cariñosa.

DRAE 1817. Pág. 443,3 1817
DRAE 1899. Pág. 495,1 1899
DRAE 1927. Pág. 999,1 1927
DRAE 1984. Pág. 1082,2. 1984
DRAE 1992. Pág. 734,3 1992

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