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“Llevamos muchos años soportando que se vendan estas fiestas con la frase de en Sanfermines todo vale“.


pamplonaAlcohol, drogas, música superando los decibelios estipulados por la ley, ambiente festivo o toros, no pueden convertirse en un “todo vale”, porque por encima de todo está algo que se llama poder de decisión y un “no” es tan válido en días de fiesta como en cualquier otro momento del año. Ya basta de Sanfermines de locura en los que “lo que pasa en Pamplona se queda en Pamplona”. Hay actos inadmisibles en cualquier lugar del mundo y desde luego, vulnerar la integridad de una mujer es uno de ellos, pues todas las personas con independencia de su sexo merecen ser tratadas con respeto.

Las fiestas navarras que comienzan cada año con el amanecer de un nuevo 7 de julio no dejan de ser un reflejo de la sociedad, pues abusos sexuales y actos sexistas se producen constantemente aunque no todos ellos se hagan públicos, ya que por desgracia muchas veces -demasidas- ni siquiera llegan a ser denunciados por las propias víctimas. Piropos, miradas, tocamientos de culos (y no solo culos), manos en alto para ver quién es el más rápido en estrujar el pecho de una mujer alzada en volandas en mitad de una calle vestida con sus galas rojas y blancas, intentos de violación, violaciones con más de un agresor… Escenario que se repite cada mes de julio en Pamplona pese a las campañas de los últimos años.

pamplona4Apenas han empezado las corridas de toros y ya se ha producido un acto atroz que afortunadamente ha sido duramente castigado por aquellas personas que luchan por borrar esas manchas que dejan huella en una sociedad todavía marcadamente patriarcal. Es hora de que el hombre asuma de una vez por todas que las mujeres no les pertenecemos, que tenemos voz y voto y que nuestro cuerpo es únicamente nuestro y de aquella mujer u hombre con el que lo queramos compartir. Que una mujer vaya borracha o bajo los efectos de las drogas no le da licencia a absolutamente nadie para hacer nada que la mujer no estuviese dispuesta a hacer en plenas facultades. Porque con un litro o cinco de cerveza en sangre, sigue siendo violación toda relación sexual no consentida. Y conforme las substancias que la mujer haya ingerido no son la excusa de ningún hombre para aprovecharse de ella, el modo en el que vaya vestida tampoco puede ser interpretado como sinónimo de exhibicionismo o provocación. Si una mujer quiere acostarse con un hombre que se le pase por delante tiene una boca con la que hacérselo saber al susodicho, pero unas tetas al aire no llevan escrito “fóllame”.

pamplona2El problema está en concepto erróneo de educación, que todo -o casi todo- lo focaliza en la mujer, en cierto modo culpabilizándola. Es por ello que a las mujeres se les dan una serie de pautas que “mitiguen” esos aspectos pecaminosos propiamente femeninos que despiertan el apetito de un hombre cuya hambre debía ser saciada sí o sí hasta no hace mucho tiempo. Esas ampollas de la sociedad heteropatriarcal en la que el deseo sexual del hombre parece ser capital. “No vayas sola por la calle”, “no lleves una falda ceñida”, ¿qué haces con ese escote?”, “toma un taxi si vas a salir hasta tarde”… Es triste que la cantidad de tela que lleva una mujer tapando o mostrando su cuerpo lleve la etiqueta de “potencialmente violable” y que además se tenga que dejar parte de su sueldo o paga semanal en un taxi pudiendo ir andando hasta el portal de su casa (por no hablar de que en el propio taxi también hay que tener en cuenta una serie de precauciones).

Ya es hora de borrar esa idea de mujer guarra o buscona, porque de igual modo que un hombre tiene derecho a disfrutar del sexo y de su sexualidad, una mujer también debe gozar de la misma oportunidad que un hombre a gozar. Libertad sexual, con todo, no implica apropiarse de algo, sino de ser conscientes de donde acaba tu libertad y donde empieza la de la otra persona. ¿Realmente es necesario encerrar a una mujer en el baño de una discoteca y abusar de ella para satisfacer una necesidad que todos tenemos seamos hombres o mujeres? Hay que eliminar esa idea de mujer sumisa y subordinada a los deseos sexuales del hombre y pasar a la fase de educar al sexo masculino en valores que lo alejen de su lado más primitivo. Un violador no merece ser tachado ni de animal, no existe calificativo para una persona que cometa semejante salvajada contra otra persona.

pamplona5Me gustaría también matizar que pese a que la violación que tuvo lugar en la noche del 9 al 10 en Pamplona sea una agresión sexista, no deja de ser una agresión sexual. Violencia sexista es un piropo o un comentario de mal gusto que algún inconsciente maleducado te pueda soltar por la calle, pero una violación es violencia sexual que merece ser duramente castigada (haya un solo agresor o un violador con cómplices que no denuncian dicho acto).

Así que yo grito bien alto y con el puño en alto: “Por unas fiestas libres de agresiones sexistas y violencia sexual. ¡Basta ya!”


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