Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , ,

“A veces me sorprendo de las frases que he llegado a pronunciar” José Ignacio Wert (haciendo alarde -como no- de su oratoria y -como siempre- fiel a una modestia innata a su personalidad de españolito que piensa en los españoles)

wert-rient


Son días de luto para una España que se despide del que sin duda alguna fue grande entre grandes, de un político en toda regla al que tantas iniciativas maravillosas debemos y que luchó con tesón, contra viento y marea, por dar vida y luz a leyes por encima de todo históricas. Un hombre que marcó un antes y un después en el Congreso de los Diputados, ya no solo por su carisma, su don de gentes y una empatía conmovedora, sino también por el apoyo incondicional de compañeros y oposición durante una legislatura que para él, por desgracia, terminó unos meses antes de la celebración de las elecciones generales.

José Ignacio Wert nos abandona, deja a España desamparada por propia voluntad de Rajoy, ese presidente cambia chaquetas que en una decisión de última hora se decantó por Méndez y ha traicionado a un ministro que en numerosas ocasiones hizo gala de su defensa ciega por la educación, el deporte y la cultura. Sus dos únicos enemigos: esa boca que no lo ha llevado a Roma sino a París -o al menos eso pone en el billete de su próximo destino lejos del Congreso- y la tijera que movía con tanta ligereza. Y es que esta semana sale humo blanco de entre los dos leones que durante los 365 días de cada nuevo año de mandato peperiano tuvieron que verle la cara a nuestro querido Wert, porque señoras y señores, por fin habemus exministro. 

Wert -aunque parezca mentira- se marcha, pero nunca nos dejará del todo, su huella será difícil de borrar. Su apellido singular impreso en pancartas de manifestaciones de las que queda constancia en fotografías y vídeos que circulan por Internet; el recuerdo de su ausencia en diversas entregas de premios como es el caso de los Goya, la gran fiesta del cine español marcada en los últimos tiempos por ese IVA al 21%; el no-saludo de algunos universitarios que muy dignamente rechazaron dar la mano al adicto al tijeretazo; el anuncio en el BOE de que se congelaba el grifo Erasmus a estudiantes que a mitad de curso estaban en sus lugares de destino…

Pero lo que más nos han marcado han sido sus frases, su talento para la retórica y su capacidad de eclipsar con sus palabras reveladoras. El mejor homenaje sería hacer un breve repaso a algunas de las perlas que nos ha regalado en los últimos años y que seguramente casi nadie habrá olvidado. Si es que hasta el propio exministro -uf, no me creo que lo haya dicho- a veces se llegaba a sorprender de lo que salía por su boca.

“Nuestro interés es españolizar a los alumnos catalanes”

Así respondía Wert el 10 de octubre de 2012 al diputado del PSC Francesc Vallés a la pregunta de si de verdad consideraba que el auge del independentismo tenía una relación directa con la educación impartida en Cataluña. Wert consideraba fundamental asegurar una “vivencia equilibrada de las dos identidades” para así conseguir que “los niños catalanes se sientan tan orgullosos de ser catalanes como de ser españoles”.

Decía también ser un amante nato de la lengua catalana y tanto leer y hablar con frecuencia en un idioma que sin embargo ha pretendido sabotear junto con su cultura y raíces históricas, como si la identidad catalana realmente no importase. Porque españolizar a los catalanes, desde mi punto de vista, no consiste en establecer un lazo de unión entre orgullo español y catalán en el corazón de los niños y niñas a los que él decía querer educar.

Quizás lo que sí haría falta sería re-españolizar a los que se dicen llamar españoles del corte de gente como Wert y recordarles que sentirse español pasa por sentirse orgulloso de una diversidad que simplemente no se puede negar porque sería negar el país que llevan impreso en su alma. Esa multiculturalidad es lo que enriquece al Estado Español y no una centralización y unificación al más puro estilo “castañuelas en mano y plaza de toros” que ya vendía Primo de Rivera y de quien tomó ejemplo Franco con la imagen de “flamenco y paella”.

“La fuga de cerebros nunca puede considerarse un fenómeno negativo”

El 13 de julio de 2012 nuestro querido exministro el señor Ignacio Wert se sintió orgulloso de los jóvenes españoles por su “capacidad y voluntad de movilidad” además de no olvidar mencionar que la juventud española es ante todo afortunada por las oportunidades que tienen de “ensanchar horizontes”.

Wert, al igual que sus compas del PP demostró tener un gran espíritu aventurero que extrapoló a los jóvenes que pese a su gran formación se ven obligados a hacer las maletas y buscarse la vida a miles de kilómetros de distancia. ¿Mochileros con ganas de ver mundo? No, gente con maletas llenas de sueños rotos y la esperanza puesta lejos de casa. Las generaciones mejor formadas de universitarios que el gobierno exporta orgulloso acuñando antes la Marca España en sus billetes para después mandarlos con una patada adonde alguien sí los quiera. Fugas de cerebros sin una fecha de retorno que no parece importar mientras las cifras de parados se mantengan estables conforme fronteras extranjeras reciben a los que se van porque se tienen que ir.

“Erasmus no es para aprender idiomas, hay que saberlos previamente”

Nuestro querido Ignacio desconoce que existen etapas de preselección en las universidades a la hora de escoger destino Erasmus y que tanto las universidades que nos envían como las que nos reciben establecen una serie de criterios para poder ser candidato a algunas de las plazas que se ofrecen.

Hay universidades que exigen tener un nivel X en ya sea inglés o el idioma del país de origen, por lo que aquellos estudiantes que por ejemplo no tengan el B2 de francés lo más probable es que no puedan estudiar en algunas universidades francesas y se tendrán que decantar por otro lugar en el que sí cumplan los requisitos. Además de que al propio futuro estudiante Erasmus le interesa poder defenderse en el país en el que vaya a pasar un cuatrimestre o el curso entero más que nada porque convalidar asignaturas es algo a tener en cuenta y para aprobar es fundamental la comunicación.

Tenemos algo más de cabeza por mucho que Wert nos tache indirectamente de inconscientes e irresponsables que nos vamos de Erasmus como quien se anota a una academia de inglés durante el curso. Pero está claro que la mayor parte del alumnado universitario no tiene un C2 en inglés y si se plantea estudiar en una universidad extranjera será por perfeccionar lo que poco, bastante o mucho que sabe. Nunca dejamos de aprender y cualquier virtuoso del idioma extranjero que sea necesita reciclarse y continuar enriqueciéndose.

¿Erasmus para aprender idiomas? Esa es solo una pequeña parte de lo muchísimo que aporta una experiencia que ojalá todo estudiante pudiese vivir si las ayudas económicas fuesen algo más justas. En un mundo cosmopolita y globalizado el inglés se ha convertido en la lengua mater de los intercambios culturales, por lo que muchos estudiantes se defienden todo el año en inglés incluso cuando eligen Polonia o Bulgaria como destino. Quizás vuelvan sabiendo solo un par de expresiones en polaco o búlgaro, pero regresarán con un legado a precio de oro que va más allá del número de idiomas que hayan hablado. Conocer mundo y conocer a personas que también están descubriendo mundo suponen un gran crecimiento a nivel personal que España sola no nos puede aportar.

Que hay estudiantes Erasmus que salen y se van de fiesta, por supuesto, pero la gente también sale y celebra en suelo español. Que hay gente que falta a clase y se la juega en el examen final, claro que sí, pasa tanto en España como en las universidades que acogen a estudiantes españoles (aunque también habría que ver las muchas circunstancias pueden llevar a un alumno a tomar esa decisión). Invertir en Erasmus es invertir en futuro, en formación.

No nos olvidemos tampoco del famoso “Los universitarios que no lleguen al 6,5 de media quizá deberían estudiar otra cosa”, la ya mítica frase “La educación pública ha dejado de contribuir a la sociedad. Hay que centrarse en la calidad” o su más sentido “Que la familia no tiene recursos para afrontar el pago de esas tasas, evidentemente se puede dar casos, pero no tener recursos (…) qué quiere decir, que no se quieren dedicar recursos a eso en detrimento de otras posibilidades de usar los recursos en otras cosas”. Está claro que nos deja un gran humanista y un gran político ante todo humano.

mani-5002

Con amor, para un hombre al que todos y todas echaremos de menos. Con lágrimas nos despedimos de él y con camisetas verde esperanza que tantas y tantas veces tiñeron las calles y callejuelas de una España que ya ni wertlo quiere.

EMIGRACIÓN: Lágrimas amargas, España Año 2013. ¿Quién lo diría?

Homenaje a la Marea Verde

Como España está de luto por su marcha y coincidiendo con una semana de Orgullo del que sentirnos ogullosas y orgullosos, he aquí un pequeño homenaje en forma de guiño artístico al hombre que nunca dejará de ser alabado por el pueblo español. Creo que esta sería nuestra mejor despedida con nuestro más sincero adiós y una metáfora que haga recordar a él y a los suyos que queremos una España del cambio en todas las esferas sociales y no regresar a la gloriosa época que algunos -como Wert- parecían querer recuperar.

wert gay

Al fin y al cabo dicen que después de la lluvia siempre sale el sol, ¿no?

Se le ve feliz. Creo que el rollo multicolor le favorece. Quizás de todos los colores el azul sea con el que más identificado se sienta -por aquello de que la gaviota te da alas- pero el verde es el que representará a un personaje que será estudiado en esas clases de Historia de España de las que tanto hablaba. No sé si como papa o como santo, pero al menos sí como exministro.

Sayonara, Wert!


Que con Méndez vamos de Guatemala a Guatepeor, muy probablemente, pero ya se sabe, somos el país del “un pasito palante María, diez pasitos patrás”. Saborearé la marcha de Wert al menos y me iré preparando para lo que esté por venir.

Anuncios