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A raíz del artículo “Libera el pezón” tuve oportunidad de hablar con varias personas al respecto y pese a que la gran mayoría se mostraron receptivas y elogiaron la valentía de la joven de la foto, también hubo personas que hicieron comentarios que me llevaron a escribir sobre la lactancia materna y en qué modo la sexualización y cosificación del cuerpo de la mujer convierten en tabú un acto tan natural como es el hecho de dar el pecho.

pecho

“No me gusta ver a una tía que se saca la camiseta y el sujetador para darle la teta al niño en la calle” es una de las perlas que compartieron conmigo. Me considero afortunada por haber tenido la oportunidad de vivir de cerca la maternidad de algunas vecinas y de familiares cercanas y en ningún momento me sentí asqueada u ofendida cuando el bebé tenía hambre y la madre le daba el pecho. Tampoco he visto a ninguna mujer despojándose de su ropa para amamantar a su hijo o a su hija. Existe algo tan fácil como levantarse la camiseta o desabotonarse parte de la blusa o camisa, por no hablar de sujetadores preparados para hacer de la lactancia un acto más sencillo.

El hombre que me iluminó con su frase cargada de asco y de indignación al imaginarse a una mujer dando el pecho quizás no sepa de la existencia de dichos sujetadores. Conste que la mujer a la que le apetezca quitarse la camiseta y el sujetador está en su derecho, pero teniendo en cuenta que vivimos en una comunidad autónoma en la que hay más días nublados que de sol, dudo que a ninguna mujer se le pase por la cabeza. Además, que cuando un bebé se pone a llorar porque le llegó la hora de la siguiente toma, la prioridad de la mujer es atender las necesidades de su bebé lo más rápido posible y dudo que quitarse la camiseta con el bebé en brazos y desabrocharse el sujetador sea lo más práctico.

“Que tengas hambre, vale. Pero que existen los biberones”, otra de esas frases maravillosas, más música para mis oídos. Para empezar no hay nada mejor como la leche materna, está más que demostrado. Es el mejor alimento infantil que existe, el más equilibrado y el que contiene todos los nutrientes necesarios para el correcto desarrollo del recién nacido. También tiene beneficios para su sistema inmunológico y su salud a largo plazo (por ejemplo, previene de la obesidad y favorece un mayor coeficiente intelectual). Además, la leche materna está al alcance de cualquier madre siempre y cuando produzca leche, es un alimento totalmente gratuito. ¿Por qué pasarse a las fórmulas en polvo si no son baratas y no van a aportar tantos beneficios como la leche materna?

Y claro que existen biberones, de hecho los biberones son de gran utilidad para aquellas madres que por motivos de trabajo tienen que dejar a sus bebés al cuidado de alguien y lo que hacen es extraer leche de sus pechos y congelarla para que no se estropee. Pero obviamente el que dijo “Pero que existen los biberones” pretendía hacer referencia a la alternativa al pecho materno en los lugares públicos donde al parecer tanto le escandaliza ver parte de un pecho y de un pezón. ¿Por qué una mujer va a tener que buscar un bar en el que le calienten el agua para preparar el biberón mientras el bebé llora hambriento pudiendo sacar un pecho y calmar a la criatura que seguramente agradezca más el contacto con su madre que chupar una tetina artifical? Si cada vez que una mujer sale a dar un paseo con su bebé tiene que pagarse un café para poder darle el biberón, entonces no sale rentable. Algunos probablemente dirán que esa mujer puede hacer coincidir el paseo con un momento en el que no vaya a haber una nueva toma,¿pero por qué va a dejar de ser la mujer libre de ir adonde quiera cuando ella quiera si el bebé va a estar bien cuidado y bien alimentado en caso de tener hambre?

“Me parece mal que se despeloten, hay un huevo de ellas, por Castrelos y alguna que otra en Príncipe”. Para aquellas personas que no conozcáis Vigo, Castrelos es uno de los parques más bonitos de la ciudad en los que pasar una mañana de domingo en familia, una tarde de sol con los amigos, ir a correr bajo la sombra de los árboles o incluso con suerte ir a algún concierto en verano si el bolsillo lo permite; y Príncipe es una de las pocas calles peatonales de Vigo, la calle de las tiendas por excelencia, en pleno centro. No sé si el chico en cuestión vive en un Universo paralelo al mío en el que el Castrelos vigués es una pasarela de mujeres en topless amamantando niños, por no hablar de lo poco realista que sería ver a una mujer dando el pecho en Príncipe, donde no hay ni un solo banco. O este hombre vive en una ciudad diferente a mi Vigo o padece algún tipo de problema en la vista -con todos mis respetos- y quizás duplique a las mujeres lactantes. Yo no es que pase las 24 horas del día en la calle, pero tampoco vivo los siete días de la semana en mi morada y han sido pocas las situaciones en las que vi a una mujer dando el pecho en un lugar público. Es más, podría recordar el lugar exacto de todas esas veces en las que me crucé con algún bebé bebiendo del pecho de su madre.

Irónico, un acto tan natural y habitual que sin embargo no está normalizado. Al día nacen más de 1000 niños y niñas en España y realmente solo somos testigos de esos nacimientos a través de los carritos que se ven en la calle o de las barrigas de las futuras madres que ya están en la cuenta atrás. La llegada al mundo de una nueva vida no es ningún tabú, ¿por qué convertir en tabú lo que implica la llegada de una nueva vida?


Homenaje a la lactancia materna a través de tres vídeos de UNICEF

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