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“La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizados de las masas es un elemento de importancia en la sociedad democrática. Quienes manipulan este mecanismo oculto de la sociedad constituyen el gobierno invisible que detenta el verdadero poder que rige el destino de nuestro país” Edward Bernays


El hombre que movió los hilos de nuestra sociedad (y del feminismo)

225px-Edward_BernaysTanto nuestro subconsciente como nuestras emociones y por tanto muchas de las decisiones que tomamos influenciadas por unos pensamientos que se basan en la forma en la que nos sentimos y percibimos la realidad, están fuertemente ligados al capitalismo y a la producción industrial. El responsable de esta relación subconsciente-capitalismo es una persona que se ha mantenido en la sombra pero cuyas acciones han tenido un gran impacto a nivel social, econónimo y cultural. Edward Bernays es una de las personas que más ha influido en ciertos aspectos de la sociedad tal y como la entendemos en la actualidad.

Edward Bernays es nada más y nada menos que el sobrino de Sigmund Freud, en quien se inspiró para llevar a cabo sus métodos revolucionarios ligados al uso de la propaganda y la manipulación para aumentar las ventas de los productos de aquellas empresas que lo contrataban. Pese a que en un primer momento las grandes corporaciones americanas no creían que fuese posible, Edward demostró ser capaz de conseguir que los consumidores acabasen comprando cosas que en un primer momento no necesitaban. El sobrino de Sigmund Freud aplicó al mundo de publicidad las teorías de las fuerzas irracionales del comportamiento humano, creando deseos inconscientes en el consumidor.


El cigarrillo como símbolo masculino, ¿o femenino?

En los años 20 la mujer estaba relegada a un segundo plano en una sociedad marcadamente machista y patriarcal. En Estados Unidos, al igual que en la mayor parte de países del mundo, la mujer vivía por y para su familia, pues desde la más tierna infancia era criada para casarse y tener hijos, además de ser educada para trabajar en el hogar. Sus derechos eran prácticamente inexistentes.

LuckystrikesEsta situación era prácticamente imperceptible a nivel comercial, con la excepción de la industria del tabaco, pues no estaba bien visto que una mujer fumara y era del todo inconcebible que en caso de sí fumar lo hiciese públicamente. Las mujeres conformaban alrededor del 50% de la sociedad, por lo que el hecho de que esta clientela en potencia no tuviese la libertad de comprar tabaco suponía una reducción considerable de las ventas.

Otro factor a tener en cuenta es el hecho de que la Primera Guerra Mundial ya había terminado y con su fin descendieron las ventas, pues entre 1914 y 1918 el tabaco formaba parte del paquete que era entregado a cada soldado en el frente. Los cigarrillos eran uno de los pocos vicios que se le suministraba al ejército en el campo de batalla.

La marca Lucky Strike, de la American Tobacco Company recurrió a Barneys con la esperanza de poder abrirse a un mercado más amplio e incrementar los beneficios de la emprensa gracias a una posible clientela femenina. Barneys y Abraham Brill, discípulo de Freud, trabajaron codo con codo aplicando las técnicas de psicoanálisis.

El cigarrillo, que siempre había sido visto como un elemento que evocaba el poder masculino, debería ser transformado en un símbolo de empoderamiento para la mujer, deseosa de llegar a tener los mismos derechos que los hombres y ocupar un lugar digno en la sociedad. Así pues, habría que introducir pequeños cambios que resultasen imperceptibles para mujeres y hombres con la finalidad de ir acercando a las primeras al mundo de los cigarrillos y las cajetillas de tabaco. Lograr el cambio por medio de la manipulación.


Marcha de las antorchas de la libertad

TorchesFreedom2En el desfile de Pascua celebrado el 31 de marzo de 1929 en Nueva York, Edward llevaría a cabo su plan. El escenario perfecto, pues el Eastern Parade era uno de los acontecimientos culturales más importantes de los años 20. Un grupo de 10 jóvenes modelos de la revista Vogue colaboraron con Barneys, iniltrándose en el desfile, donde se pusieron a fumar a la vista de la multitud. Un acto atrevido que no dejaría indiferente a ninguno de los allí congregados.

Sin embargo las modelos no eran lás únicas piezas del rompecabezas que fue diseñando Barneys con el fin de conseguir su propósito. Previamente Edward se había puesto en contacto con la prensa y un grupo de fotógrafos filtrando la exclusiva de que un grupo de modelos acudirían al popular desfile y reivindicarían el derecho de a mujer a fumar. Un grupo de mujeres que se hacían llamar “Las antorchas de la libertad”, 10 jóvenes que inspirarían a muchas otras tras el Eastern Parade.

Al día siguiente la noticia más destacada de los medios trataba sobre aquellas mujeres
que habían tenido el valor de fumar en público como metáfora de un grito mudo por la libertad y la igualdad. Un año más tarde las mujeres ya fumaban en Estados Unidos. Edward Barneys, que fue bautizado como el padre de las Relaciones Públicas, lo había conseguido.


Cuando la publicidad vale más que mil palabras

“Si comprendemos el mecanismo y los motivos de la mente colectiva, ¿no sería posible controlar y reglamentar a las masas a nuestro capricho sin que se den cuenta? La práctica reciente de la propaganda ha demostrado que es posible, al menos hasta cierto punto y dentro de unos límites” Edward Bernays

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